Investigación y conocimiento

27 de Diciembre, 2017


La ciencia se ocupa de adquirir conocimientos objetivos acerca de la naturaleza, la sociedad, el hombre y su pensamiento. La adquisición de conocimiento no es solamente privativo, sino que existen numerosas formas de llevarlo a cabo, por ejemplo, cuando recibimos las enseñanzas transmitidas de padres a hijos o aprendemos folklore, de las costumbres o de nuestro propio sentido común. Lo que ocurre es que el conocimiento disponible a través de tales fuentes u otras similares resulta en muchas ocasiones insuficiente para solucionar determinados problemas y es necesario acercarse a ellos de manera más sistemática.


Esta forma "especial" de adquisición del conocimiento ha adquirido a lo largo de los siglos un carácter peculiar que se ha denominado investigación científica. Sin embargo, tal actitud investigadora no parte ni a partido nunca de un vacío absoluto, pues es de suponer que antes de que hubiera ciencia, existía un conjunto de conocimientos que bien podríamos llamar sentido común. A este tipo de conocimientos se le ha denominado conocimiento ordinario a distinción del denominado conocimiento científico, así el sentido común de hoy es posiblemente el sentido común de ayer corregido y mejorado por medio de la ciencia.


Investigación científica es el nombre general que obtiene el largo y complejo proceso en el cual los avances científicos son el resultado de la aplicación del método científico para resolver problemas, tratar de explicar determinadas observaciones. También permite hacer mención al conjunto de actividades de índole intelectual y experimental de carácter sistemático, con la intención de incrementar los conocimientos sobre un determinado asunto.


Una investigación científica, es un proceso sistemático, se obtiene información a partir de un plan preestablecido que, una vez asimilada y examinada, modificará o añadirá conocimientos a los ya existentes, organizado ya que es necesario especificar los detalles vinculados al estudio y objetivo porque sus conclusiones no se amparan en un parecer subjetivo, sino en episodios que previamente han sido observados y evaluados.


La ciencia pone a nuestra disposición específicas herramientas y conceptos que nos ayudan a que no nos engañemos a nosotros mismos, ya que nuestras creencias y pensamientos pueden inducirnos al error por falta de información relevante o por obtener información falsa.